Sin
duda uno de los más grandes eventos deportivos fue las olimpiadas de
Berlín del 36, ideada para enaltecer la raza aria y la imagen de
modernidad de Alemania, unos años antes de que se iniciara la segunda
guerra mundial.
Los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 ya se habían planeado antes de que
el Nazismo se instalara en el poder alemán, pero para Hitler fue una
perfecta oportunidad para demostrarle al mundo los “logros” de su
régimen de genocidio y la “belleza” de la raza aria. También fue el
perfecto escenario para que su ministro de difusión, Joseph Goebbels,
montara una propaganda que no dejara dudas de la superioridad alemana.
Habiendo rechazado una propuesta de boicot contra los Juegos Olímpicos
de 1936, los Estados Unidos y otros países occidentales perdieron la
oportunidad de oponerse al régimen nazi, en lo que podría haber sido una
acción que frenara el avance de Hitler a través de un rechazo
internacional anterior a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
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